Mes: octubre 2017

Por si acaso…

Pues será por la distancia o por la creencia
de que el lugar donde uno nace o donde uno vive
es solamente una circunstancia más de nuestras vidas,
y que hay que saber hablar cuantas más lenguas mejor,
para ser capaz de entender otras culturas.

Pero yo no siento asco, ni rabia, ni odio.

Ni ganas de culpar a nadie, más allá
de los que todos sabemos que tienen la culpa.
Sean de donde sean. Tengan el color que tengan.

Porque, como ya sabemos,
los políticos tienen los ciudadanos que se merecen.
¿O era al revés?

Solamente siento una enorme tristeza.
Y una profunda vergüenza.

Me había prometido no decir una palabra.
Por eso, no voy a discutir con nadie.
Para no estar más triste o más avergonzado,
además, perdiendo amistades.

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